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Residente en Estados Unidos, en 1994 decidió regresar a su pueblo natal de Taybeh, en el norte de Cisjordania, con la loca idea de dedicarse a fabricar la primera cerveza rubia del futuro Estado palestino, al que se le acababan de echar los cimientos con la creación de la Autoridad Palestina. "Todo el mundo pensaba que estaba loco, pero no le hice caso a nadie, porque lo que a mí me gusta es fabricar cerveza", afirma Nadim, quien descubrió el arte de elaborar la bebida en los años 1980, cuando era estudiante en Boston (Estados Unidos).
Desde su retorno a los territorios palestinos, las negociaciones de paz se han reanudado y bloqueado en diferentes ocasiones, acompañadas de olas de violencia que han arruinado a la compañía palestina. La cervecería de Nadim ha seguido funcionando pese a todo, convirtiéndose en una de las raras "historias felices" palestinas. "La cerveza ha contribuido mucho a la economía palestina. Pienso que es de esta manera como lograremos construir un Estado palestino, no sólo esperando las ayudas de Estados Unidos. Taybeh es una ayuda permanente", dice.
MALTA DE FRANCIA Y BÉLGICA
Aunque importa la malta de Francia y Bélgica, y el lúpulo es checo o alemán, es en esta población de la Cisjordania donde se fabrica la cerveza. Producir una cerveza aquí es un desafío: tras el comienzo de la segunda Intifada, en el año 2000, el fabricante se vio obligado a transformarse en contrabandista para traer a lomos de mulas los ingredientes necesarios, porque el ejército israelí había decretado el estado de sitio en la región.
Desde entonces la situación ha mejorado, pero los centenares de retenes diseminados por Cisjordania complican la exportación. "La Taybeh caduca rápidamente ya que no contiene conservantes. No puede permanecer dos o tres horas bloqueada en un retén", explica Nadim Joury.
CREAR UNA CERVEZA SIN ALCOHOL
Taybeh es la única población totalmente cristiana de Cisjordania. Ante la victoria electoral, en 2006, del movimiento islamista Hamas, el fabricante decidió crear una cerveza sin alcohol, pegándole una etiqueta verde, color del islam, con un eslogan en árabe. Tres años después empieza a producir cerveza sin alcohol, aun cuando la versión que lo contiene sigue siendo muy popular en Ramala y en Jerusalén Este.
En la población vecina de Deir Jarir, los habitantes no ven nada malo en vivir al lado de una cervecería. "Las relaciones entre musulmanes y cristianos son buenas en Taybeh. Vivimos y trabajamos juntos", indica Azzat, un hacendado de 52 años. "El Corán dice que ellos tienen su religión y nosotros la nuestra", explica. En 2005, no obstante, los habitantes de Deir Jarir quemaron una decena de casas de Taybeh para vengar un llamado "crimen de honor", lo que ha dejado una honda impresión en la comunidad cristiana.
Como prueba del éxito de la cerveza, el pueblo organiza este año su cuarto 'Oktoberfest', a imagen y semejanza de la fiesta de Múnich, con un grupo de música alemán como invitado de honor.
¿LLEGAR A LA PAZA CON AYUDA DE UNA CERVEZA?
Tim Nourse, un empleado de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo (USAID) paladea una cerveza con alegría: "quizás sea muy suave para un paladar estadounidense". ¿Llegar a la paz con ayuda de una cerveza? La idea hace sonreír, pero según Nourse no es tan descabellada: "la paz entre Israel y los palestinos pasa por el desarrollo de una economía palestina fuerte. La fabricación de una cerveza puede formar parte de este esfuerzo". "También, si se quiere ser cínico, puede usted decir que la cerveza Taybeh le permite ahogar sus penas", dice bebiendo un buen trago.
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