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Las empresas saben que deben adaptarse a los tiempos que corren si quieren sobrevivir. Necesitan encontrar nuevas fórmulas para generar negocio, aprovechando también las nuevas reglas que rigen el mercado. El sector turístico también se encuentra ante el reto de innovar en su oferta de servicios, y de mantenerse como pilar importante en la economía de todas las comunidades españolas.
Innovar es no quedarse parado ante las previsiones que indican una bajada en el número de clientes y de servicios vendidos. La pregunta clave es: ¿cómo atrapar nuevos clientes? Y eso lleva a conocer muy bien qué es lo que las personas desean cuando planifican su tiempo de ocio. Conociendo a sus clientes y sus posibilidades, el turismo se enfrenta a la necesidad de abrirse a nuevos mercados, a encontrar nuevos productos y servicios y conseguir lo que se denomina la “desestacionalización”. Es decir, que las zonas de playa tengan ofertas también en invierno, o que las zonas de interior ofrezcan actividades adaptándose a la época del año, durante los doce meses.
DESESTACIONALIZAR LA OFERTA TURÍSTICA
¿Por qué es importante desestacionalizar la oferta turística? Pues porque precisamente estamos cambiando nuestros hábitos a la hora de planificar nuestras vacaciones. Tenemos menos dinero, pero más ganas de hacer cosas diferentes, aunque sea en menos días. Más escapadas cortas y gratificantes, en vez del mes en el apartamento de la playa.
Nuevos modelos de vacaciones, nuevas experiencias. Y las hay para todos los gustos y bolsillos. Cada ciudad o comunidad se abre a actividades y colectivos diferentes de los tradicionales. Madrid ya no es sólo turismo de congresos, también podemos viajar con la familia, para hacer compras, comer bien o simplemente salir de fiesta por la noche. O Catalunya, que, aparte del turismo nacional de Pirineos y costas, se quiere convertir en lugar de destino de los turistas rusos, los que siguen viajando ‘a lo grande’ cuando los demás miramos nuestros bolsillos. Otras comunidades también refuerzan sus ‘denominaciones de origen’: Cantabria y sus tesoros subterráneos, Asturias y su entorno natural, Euskadi y su gastronomía, La Rioja y sus vinos, etc.
Y los turistas españoles queremos emociones. Hacer en vacaciones aquellas actividades que queremos recordar al volver a la rutina: Conducir un coche deportivo, tirarnos en paracaídas o iniciarnos en el buceo. Relajarnos en un balneario, o construir nuestro propio iglú. Catas de vinos con expertos bodegueros en parajes naturales, o rutas fotográficas nocturnas en ciudades que inspiraron a nuestros escritores favoritos, llenas de historias reales o ficticias.
INTERNET ES EL LUGAR ELEGIDO
Internet es el lugar elegido para buscar ofertas que años atrás parecía que sólo podíamos planificar en sueños. Ahora somos más exigentes, y aunque nuestro presupuesto es mucho más ajustado, buscamos calidad. Aprender a buscar ‘chollos’ nos permitirá escaparnos en cualquier momento del año.
Para estas nuevas experiencias, varios sectores económicos se deben poner en marcha. No sólo las agencias de viajes, sino los hoteleros, guías turísticos, expertos en marketing, comunicación, gestión de empresas, etc.: todos al servicio de unas vacaciones personalizadas, únicas y al alcance de viajeros con ganas de descubrir lugares, pero también habilidades y hobbies que durmieron mucho tiempo en nuestro interior.
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